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fan fic mezcla de personajes (Wolf´s Rain y Kingdom Hearts)

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fan fic mezcla de personajes (Wolf´s Rain y Kingdom Hearts)

Mensaje por Juanxo444 el Sáb Nov 20, 2010 1:43 am

Off Story: No sé si esto se puede permitir para empezar xD mezclar el argumento de ambas historias en una 100% inventada pero sin perder la magia de ninguna de las dos. Lo primero, antes de empezar, es que los límites en que puede estar basado un fan fic, si se puede mezclar dos historias (la de un videoujuego y la de esta maravillosa serie) aquí o no. Si la respuesta es si, os prometo daros, en mi tiempo libre xD una trepidante historia que seguro os encantará.
PD: si no conocéis Kingdom Hearts, buscad la historia en wikipedia, que me da vagancia contarla -_- aunque os podría hacer un resumen si insistís ^^
PD2: soy demasiado impaciente, mejor empiezo ya, y si esto no pega aquí, me envíais este tema a donde sea xD Gracias =)
PD3: me he pasado de largo... aunque espero que lo leáis, pues creo que es entretenido y quiero estar abierto a toda crítica, como: este no es este personaje" o "quedaría mejor si..." Sobre todo, muchas gracias por vuestro tiempo ^^
PD4: iba yo mismo a resumiros la histria de los personajes de Kingdom Hearts pero... ya he escrito mucho, os dejo aquí una guía rápida:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
miraros a los personajes Sora, Donald y Goofy (si, este juego tiene magia Disney, aunque en este caso no voy a mezclar el Fan-Fic con Hércules o Alladín, no demasiado xD)

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On Story:

Capitulo 1 La llegada

-¿Qué le pasa a este trasto? -preguntó Sora mientras daba varios tortazos a la pantalla del controlador de la nave -. Deberíamos pillarnos una nave nueva.
-Y la pagas tú con tus platines, ¿no? -contestó Donald enrabiado como solía ser -. Y no toques eso, ¡no lo golpeeeeeeeeeeeees!
-Tranquilo Donald.
-Sora, haz caso, a saber donde esta chatarra de nave puede llevarnos, ¡ohio! -contestó Goofy metiendo cizaña amistosamente.
-Esta nave es mía, y a no ser que si queráis viajar a pie de mundo a mundo, ¡dejadlo yaaaaaa!
-Vale, vale…. -contestó Sora antes de tortearlo una vez más.
-De esta te enteras, ¡buaaaaaj aaaaa! -dijo Donald mientras se balanceaba contra Sora.
Se tiraron al suelo y se pelaban en broma, mientras, Goofy se reía observándoles pelear, y nadie conducía la nave.

-¿Cuánto queda? Estoy hambriento -se quejó Hige mientras se llevaba la manos al tórax.
-¿Tú cuando no tienes hambre? -preguntó Tsume sin tratar de meterse con él, pero al mismo tiempo deseando no escuchar ni una queja más en toda la noche -. Adelante, y supongo que no mucho.
-Yo… yo también tengo hambre -se quejó Toboe juntándose a Hige para que le hicieran más caso -. Estamos muy cansados, ¡ya llegaremos a ese bosque mañana!
-¡Que no pesados! -cortó por lo sano Tsume.
-Tampoco es tan mala idea parar -dijo Kiba parándose frente a un precipicio -, si que es verdad que estoy algo cansado, y con suerte, podremos cazar algo esta noche, estamos metidos de fondo en un bosque amplio, algo de suerte tendremos.
Tsume se le quedó mirando, ¡era a él a quien le interesaba llegar hacia la parte profunda de ese bosque!
-Como tú veas. Por mi seguiríamos, ¡pero me da igual! … eres tú el interesado en llegar tan rápido, yo no tengo ninguna prisa.
Al escuchar esto, tanto Hige como Toboe alzaron sus manos en forma de puño, y emitieron una sonrisa de oreja a oreja a muestra de su triunfo. Se pararían allí a descansar, aunque también a cazar.

-Chicos… -dijo Goofy sin recibir respuesta de los, entonces, enfrentados Donald y Sora -¡Chicos!
-¿¡Qué?! -preguntaron Sora y Donald al unísono.
-Que algo pasa -dijo Goofy mientras señalaba la pantalla de la nave, la cual brillaba en rojo y emitía una señal de alarma -, aquí dice que…
-¡Deja eso! No tienes ni idea -dijo Donald apartando a Goofy para echar él mismo un vistazo -Yo creo que…
-¡¿Vamos a palmarla?! -preguntó Sora nervioso ante la lentitud de Donald para resolver el problema.
-¡Deja de decir sandeces! ¡¿Qué palmarla ni que pato muerto?! Esto se arregla en un ¡buaaaajj aaaa! -gritó Donald mientras una corriente eléctrica le daba ligeramente -Umm… no lo sé.
-Dios mío, ¡vamos a morir! -gritó Sora quitándole el mando a Donald y observando como la nave caía en picado y estaba a punto de entrar en órbita.
-No vamos a morir, no dramaticéis -dijo Goofy mientras preparaba un escudo-paracaídas para saltar el primero.
-Ya veo que fe tienes. Pero no hay tiempo de arreglar nada Goofy.
-¿Por qué Sora?
-¡Nos estrellamos ya mismo!

-¿Por qué les haces caso? Son unos quejicas que pueden aguantar mucho más, lo sabes tanto como yo -se quejó Tsume a Kiba, quienes se quedaron vigilando mientras Toboe y Hige cazaban -. Si les hacemos caso cada vez que se quejan, no avanzaremos dos metros nunca. Siempre tienen hambre, sed, o están cansados, como se nota su “humanización”.
-Tú también eres muy quejica, Tsume -dijo Kiba cortando acto seguido la inmediata replica de Tsume -. No los maleducamos tanto, son ellos los que se han ido a cazar, no nosotros.
-Lo que tú digas, será entonces que ellos nos maleducan a nosotros, ¿no?
-Tranquilo Tsume, tampoco hay tanta prisa, llegaremos mañana y sin tener porque ir aprisa.
-¿Y me vas a decir de una vez por todas cómo vamos a saber que hemos llegado?
-No lo sé.
-Está bien… voy a pasear un poco.
-¡Eres todo energía! Yo estoy muerto.
-La verdad es que yo también estoy cansado -dijo tumbándose Tsume.
Tsume y Kiba se quedaron en silencio, mirando las estrellas. A los dos les fascinaba ese cielo tan estrellado. En la ciudad humana, la contaminación impedía ver la verdadera hermosura de ese enorme cielo. Tsume giró en un momento dado la cabeza, y creyó haber visto un meteorito.
-¡Rápido, cúbrete! -gritó Tsume mientras agarraba a Kiba y lo llevaba a cubrirse tras unas piedras.
El sonido de un golpe llegó a los finos oídos de los lobos. Pero no era de temer, no era un meteorito, era otra cosa.

-¿Estáis todos bien? -preguntó Sora a los demás antes de toser por el humo de la, ahora verdadera chatarra de nave que tenían.
-¡Estas cosas solo pasan con vosotros buaaaaaaaaaajjj aaa! -se quejó Donald mientra ayudaba a Goofy a salir de allí.
-Bueno, ¿qué hacemos chicos?
-Primero pegarte -dijo Donald zurrando una colleja al despistado Sora -, y ahora no sé.
-Creo que hay alguien cerca, podríamos preguntar -dijo Goofy quien se había fijado en el movimiento de la maleza que había más adelante.

-Espera quieto -comunicó Hige a Toboe.
Una especie de nave se había estrellado justo en un espacio hondo que comunicaba con un camino atrás. Hige y Toboe la observaban escondidos entre unas densas plantas que crecían cuanto más arriba en la cuesta de la colina donde estaban se subiese. Dos personas salieron, una de ellas era bastante bajita, y no parecía humano. Y estaba ayudando a una tercera. La primera y la segunda discutían, mientras que el tercer tipo, el que acababa de salir observaba atentamente su alrededor.
-¿Quienes son? -dijo Toboe mientras se movía un poco entre la maleza.
Parece que el que estaba vigilando el panorama no pasó ese movimiento por alto y los señaló, señaló el lugar donde estaban.

-¿Cómo? ¿Quién? -preguntó Sora muy curioso.
-¿Y qué hacen en mitad de un sitio como este? -preguntó Donald -, no me fío.
-¡Hola! -gritó Sora.
-Este como siempre… Goofy.
-¿Qué? Estoy atento, espera.
-¡¡¡¡¡Dile que deje de gritar, buaaaajjj aaa!!!!! -gritó más alto pero no más claro Donald.
-No grites tú.
-¡Holaaaa! ¡¿Hay alguien ahí?! -peguntó de nuevo Sora.
-Parece que si hay gente, te habrán escuchado Sora, ¡ohio!

-¿No deberíamos esperar a los…?
-¡Calla y escucha pesado! -contestó Hige a Toboe -, voy a salir, quédate aquí, y si tratan algo extraño vuelve con Kiba y Tsume, ¿entendido?
-Hige…
-¡Venga! Haz caso Toboe. Quédate aquí.
-Creo que nos están llamando, ¡es una trampa Hige!
-Pues en ese caso ya tendremos algo que llevarnos a la boca, ¡y hazme caso, no intervengas!

-No parece un tío normal -dijo Sora mientras veía un ser bajando rápidamente y ágilmente, la colina.
Ante el trío, se plantó un lobo. El lobo, fácilmente reconocible y distinguible de los perros por su tamaño y aspecto de fiereza, era de color anaranjado, grandote, y lo que más destacaba, era su collar. Llevaba un collar, algo extraño en lo que debía ser un animal salvaje.
-Buaaaj -dijo Donald antes de lanzar una bola de fuego al lobo, a quien la costó esquivar.
El lobo comenzó a rugir de furia, mientras los miraba, aunque era notable que también estaba asustado.
-¿Qué demonios haces Donald? -preguntó Sora sin dejar de mirar al cuadrúpedo.
-Que poco sabéis de animales salvajes…
-Donald tiene razón. Ese lobo está hambriento, se le nota, y nos matará sin dudarlo.
-En ese caso… me apetece carne de lobo para cenar.
Sora, desafiante, se colocó frente al lobo a una distancia menor a diez metros, e invocó su llave espada, junto a ella y sus compañeros cargó contra el lobo. Pero este resultó ser un rival más difícil de lo que aparentaba. El lobo saltó sobre Goofy tratando de morderlo, quien, torpemente, bloqueó el ataque pero cayó al suelo, desde donde movió su escudo empujando al cánido hacia su izquierda. Una bola de hielo iba directa al hocico del lobo, quien no pudo esquivarlo enteramente y le rozó parte de la cara. El cánido estaba herido y Sora estaba a punto de ponerle punto y final al asunto.
-¡Se acabó! -dijo Sora antes de llevarse una sorpresa.

Hige se había metido en un buen follón, eran tres contra uno, habían iniciado la pelea sin previo aviso, y no era un trío cualquiera, eran muy fuertes y coordinados. Uno estaba a punto de golpearle con una especie de espada, cuando Hige prefirió adoptar forma humana, forma en la que podía rodar sobre si mismo para esquivar ese ataque. Prácticamente en el acto, se volvió a convertir en lobo, pero esa imagen causó la impresión de sus atacantes, quienes aturdidos, recibieron de lleno el golpe.

El lobo se levantó y atacó a Sora, hiriéndole con importancia, o al menos es lo que vieron Donald y Goofy antes de, respectivamente, invocar el hechizo cura y cargar con el escudo contra el animal. Para su sorpresa apareció otro lobo, en esta ocasión de un pelaje gris, menos ancho, pero no por ello menos fuerte y amenazante. Su característica más llamativa era una marca, o cicatriz en medio del pecho. Los dos lobos ya suponían una amenaza importante para el trío, así que Sora invocó a Genio, el genio de la lámpara.
-Oh la, la, me habéis levantado de la siesta… ¡Es broma! -dijo el genio recién invocado.
-¡Échanos una mano Genio! -pidió Sora
-Pero qué tenemos aquí. ¿Problemas con unos simples lobeznos? -dijo el genio, que, sin los lobos poder reaccionar, se había acercado a ellos para palparlos, medirles el pulso, y hacer diecisiete sobradas más que incomodaban a los cuadrúpedos.

-¡No sé quien eres pero métete en tus asuntos! -gritó Tsume ante un nuevo rival que repentinamente había aparecido.
-Ei, ei, ei… con calma lobito. ¿Qué tal un hueso?
Ese ser invocó una especie de hueso, bien grande, pero ni a Tsume ni a Hige, que estaba junto a él, le interesaba ni se dejaría influenciar por un hueso con falta de carne.
-Quizás, quizás… prefiráis carne, ¡carne sabrosa del MacDaniels! -dijo esta vez el azulado fantasma mientras miraba a Hige.
Tsume temió por un momento que Hige se dejase influenciar por ese trozo de carne.

-Eh, tan muerto de hambre no estoy. Prefiero derrotaros y comeros a vosotros -contestó el lobo naranja, escuchándose un suspiro del otro lobo.
-Si antes no te comemos nosotros, que, además, tienes sustancia -dijo Sora metiéndose con su oponente cuadrúpedo e intentando desconcentrarlo.
-¡¿Cómo?! -contestó el lobo -, prepárate, esta vez te voy a herir de verdad chaval…
A Goofy algo no le cuadraba. Había algo que no era normal.
-Chicos…
-Ahora, como ves, estamos ocupados -contestó Donald tratando de electrificar al lobo de la marca en el pecho.
-¿Os habéis parado a pensar que hace un lobo hablando?

Toboe y Kiba observaban, esperando un momento para acabar con ese, ahora cuarteto de enemigos. Esperaban que Tsume y Hige, fueran suficiente, pero parecía que necesitasen una mano.
Él joven humano ayudó al que aparentaba ser un pato, y logró derribar a Tsume, en el suelo parecía que iba a rematarlo clavándole su espada, aunque solo era una cinta para derribar a Hige también, y allí en el suelo, tener a los dos a su merced.

Sora logró golpear sin herir demasiado al lobo naranja, pero a pesar de no haberlo herido de gravedad, lo tenía a sus pies. Parecía pedirle a gritos que acabase con él, y así haría. Sora alzó la llave espada con intención de clavarla en los lomos del cánido, pero el otro, el gris, evadió a Donald y saltó sobre Sora, impidiendo la ejecución de su oponente y teniéndole bajo control. Aún así Sora no se rindió, empujó al lobo hacia un lado, y Genio le disparó una especie de gas pringoso que envió al grisáceo lobo unos metros hacia un lado.
-¡Ya es suficiente, por favor, parad! -se escuchó gritar a un chico.

Toboe se puso en medio de la batalla, gritó por sus compañeros, pues no tenía el valor de enfrentarse directamente contra esos adversarios. Aún así, el cuarteto se tranquilizó, y el extraño fantasma desapareció.
-Por favor…
-Muchacho, este no es lugar para ti -dijo el humano joven que había combatido contra ellos. No parecía tan malo.

-Sora -interrumpió Goofy -, ese chico también es un lobo.
-¡¿Cómo?! -dijeron al unísono Donald y Sora -, espero que no esperes atacarnos… Bueno, ¿cómo te llamas?
-¿Sociabilizar con lobos? -preguntó Donald molestó.
-¡Calla! Tú has sido quien la ha liado ahora que lo recuerdo Donald.
-¿Cuac? ¡Eso no es así! Ellos… Vale.
-Mi nombre es Toboe, ellos, son Tsume y Hige -dijo el lobo señalando respectivamente a sus dos compañeros, contra los cuales Sora y los demás habían peleado hace un momento -, y el que está ahí arriba es Kiba.
-¿Y qué hace ese ahí arriba? ¿Darse aires de importancia? -preguntó Donald mostrándose incomprensible con los lobos.
-No -contestó Kiba con un tono afable y amistoso -, estaba observando cuanto tiempo iba a durar esta ridícula pelea.
-¿Qué? ¿Y por qué no has hecho nada para pararla? -preguntó Hige molestó y agotado -. Durante un momento he pensado…
-Pues por eso no he hecho nada, ha sido Toboe quien no ha aguantado más. Si hubiesen sido enemigos de verdad, hubiesen aprovechado el momento, pero así no lo han hecho. Tenía que planificar una entrada que nos asegurase en ambos casos, tanto siendo enemigos como simples caminantes que no buscasen pelear contra nosotros.
-Si claro… -dijo Hige afectado aún por la pelea.
-Maldita chorrada de palabreo, ¡A ti no te han volado diez metros! -dijo cabreado Tsume.
La panza de Toboe resonó, y a Goofy se le ocurrió una idea para calmar la tensa situación.
-Tenemos comida en la nave, si aún no esta frita podemos compartirla con vosotros, ¿qué decís? Como reconciliación, ¿de acuerdo?
-¡¿En serio?! Bueno, pues, si a mis compañeros les parece bien… -dijo Hige emocionado y olvidándose ya de la pelea.
-Si la comida y la nave aún no están fritas, nos vamos de este maldito lugar, ¡y sin compartir nada!
-¡Donald! -regaño Sora a Donald.
-¡Pasamos de vuestra comida, y de vuestra amabilidad, so hipócritas! -dijo Tsume a la defensiva.
-Perfecto, ¿nos vamos? -preguntó Donald a sus compañeros.
Los lobos estaban hambrientos. El que menos orgulloso y soberbio, y más hedonista y cabezón podía ser era Hige, así que fue en contra de Tsume.
-¡Para nada! Yo no avanzó ni un metro más si no probamos bocado.
-Eso ya lo llevas haciendo varios días, ¡no avanzas nada y solo comes! -le contestó Tsume a Hige.
-¡Eso no es verdad!
-Tsume, yo… también comería encantado -dijo Toboe.
-Kiba, tú diras.
-Nos quedamos a cenar con ellos -contestó Kiba serio.
-¡¿Qué?! -se quejaron al unísono Donald y Tsume con un tono deprimente, para luego mostrar rabia y frustración. Aunque la comida les haría olvidar la rabieta.
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Re: fan fic mezcla de personajes (Wolf´s Rain y Kingdom Hearts)

Mensaje por Okatora el Sáb Nov 20, 2010 7:28 am

WoW, me ha encantado!!! *.* eres muy bueno haciendo fanfics, te expresas muy bien, sobre todo en los dialogos ^^ aunque a veces deberias poner quien habla y cuando, por de que ves en cuando me perdia xD pero en general, esta genialisimo *.* los personajes son clavados, y les doy un 10 en actitud ^^ espero que sigas!!
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Re: fan fic mezcla de personajes (Wolf´s Rain y Kingdom Hearts)

Mensaje por Juanxo444 el Sáb Nov 20, 2010 6:43 pm

Off: No he estudiado nada esta tarde -_- .... xD pero no os podía dejar sin una segunda parte
PD: es probable que durante la semana mi ritmo de publicación sea inferior, pero no cualitativamente, esta historia irá para más, lo prometo =)

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On: Capítulo 2 Entonces, ¿vamos todos juntos?


Ambos grupos habían formado uno solo. Para la cena prepararon una fogata cerca de la nave. Los primeros que se sentaron al fuego fueron Tsume, Toboe, Donald y Hige.
-¿Buaaaaaja jjaa? ¿Sois humanos o lobos? -preguntó Donald viendo la apariencia humana de, ahora, todos los lobos.
-¿Qué? -preguntó Hige que no había entendido nada.
-¿Podrías repetir? -preguntó Toboe que tampoco se enteró.
-¿No sabes que tipos de lobos somos, pato? -preguntó Tsume a Donald, el único que le entendía al hablar, mientras se comía un trozo de ternera -. ¿No tienes ni idea de nuestra historia verdad?
-No -contestó lo más simplemente y sin importancia que se puede responder a una pregunta.
-Pues veras pato…
-Te escucho perrito -le dijo Donald a Tsume, molesto por que este le llamase pato.
-¿Qué me has dicho? Yo no soy ningún perro, ¡me oyes!
Más cerca de la estropeada nave, estaban Kiba y Sora hablando, y Goofy cocinando con el poco material que quedaba de provecho, aunque la comida, en general, no había sufrido daños.
-Y entonces, ¿sois lobos auténticos? -preguntó Sora muy curioso a Kiba.
-Si, y me extraña que creas tan ciegamente en nuestra existencia, la mayoría de la gente piensa que nos extinguimos hace mucho. ¿Sois de…?
-¿Y eso por qué? ¿Y desde cuando cree eso la gente? -preguntó Sora con rapidez para evitar decir su verdadera procedencia.
-Lo único que te puedo decir es que están mejor creyendo eso -contestó Kiba un poco reticente en esta ocasión, y cortando un poco la conversación.
-Tengo cerveza, ¿te apetece una? -preguntó Goofy solo a Kiba, asomandose desde su improvisada cocina, mostrando un cómico delantal, su cara negra por el humo del carbón, y una cerveza en la mano.
-No gracias -contestó con una sonrisa Kiba -, no nos gusta demasiado el alcohol, ni la carne muy hecha, por favor, no la pongas a calentar tanto.
-¡Yo si quiero una! -dijo Sora colocándose delante de Kiba.
-Para ti no hay nada… -dijo Goofy con sequedad, pues tenía temor a que Sora le acabase convenciendo.
-¿Por qué? ¡Ya tengo diecio…!
-No, no los tienes, te quedan muchos meses, ¡no me mientas!
-Goofy, por favor… -dijo Sora con una cara irresistible para convencer a Goofy.
Goofy abrió la cerveza, y sin descansar a respirar se la bebió. Tras eso se le notaba algo más contento y con la cara más sonrojada.
-No es justo -se quejó Sora.
-Eres el elegido de la llave espada, ¡hip! -dijo Goofy, que era impresionantemente escaso resistente a emborracharse -, y como tal, jovencito, debes permanecer borrach… digo despejado. Atento siempre del pelig.. ¡hip!
-¿Y tú no? -preguntó Sora mientras buscaba una cerveza para él sin que Goofy le dijese nada.
-Yo…. Pues quizás, ¡hip!
-Dejadme echar una mano -dijo Kiba quien observó la cómica escena sin tomar partido hasta entonces -, la carne está suficientemente hecha, la llevo con los demás, ¿vale?
-¡Qué mala está, maldita sea! -se quejó Sora antes de tirar la cerveza al suelo -. Eh… perdona, si, vamos a llevarla, supongo que estarán aún hambrientos.
En la fogata, estaban aún Tsume y Donald discutiendo, y también confraternizando. Hige estaba cerca del fuego, no pasaba completamente de esa conversación, aunque tampoco solía prestar mucha atención, allí, en el fuego calentándose, estaba en la gloria y tan relajado que no esperaba con impaciencia la comida ni le interesaba su mundo de alrededor. Toboe, estaba tan cansado, que se había dormido ya, a pesar de haber comido tan poco, sobre la roca en la que se había apoyado para comer la primera ración que trajo Goofy.
-¡Traemos papeo! -gritó Sora, que, junto al grito y al olor intenso de la carne, despertó a Toboe -, espero que os guste.
-¡Comida! -dijo con una expresión de felicidad Hige, quien se separó del fuego y se acercó a donde la servían.
-Pasadme un trozo…O dos -dijo Toboe medio dormido desde su improvisada cama rocosa.
Comenzaron a comer el plato principal: carne, más carne, y poco hecha. Sora también se comió la carne sin hacer, a pesar de que Goofy le ofreció hacérsela más. Pronto se arrepintió, la carne era demasiado dura, aunque no por ello no se la comió.
-Dime pato… -dijo Tsume mientras seguía hablando con Donald.
-Donald, ¡mi nombres es Donald!
-Pato.
-Buaaaaaaajj aaaa -gritó Donald frustrado.
-Te quería contar nuestra historia, ya que veo que no pareces conocerla. Muchos dicen que es una leyenda, pero…
-Comemos esto y luego nos vamos a dormir, mañana hay que levantarse temprano -dijo Kiba, sin intención de interrumpir, pues no estaba prestando atención a Tsume o a Donald, y lo dijo en alto y refiriéndose a todos los lobos; y tras tragar un trozo de carne, y viendo a sus compañeros como comían insaciablemente -. Es importante que mañana alcancemos nuestro destino, y aprisa.
-Nosotros también descansaremos ahora -dijo Sora haciéndose notar.
-¿Pensáis venir con nosotros? ¿En serio? ¿Por qué? -preguntó Hige con la boca llena sorprendido por lo que había dicho Sora.
-¿Qué has dicho? ¡No te he escuchado nada! -dijo Donald ante las preguntas que Hige hizo teniendo la boca llena.
-Me lo dices, ¿tú? -Hige dijo tras tragar rápidamente el bolo que tenía, y se rió -. A ti, con o sin comida en el pico no se te entiende nada.
-¡¿Qué?! ¡Repite eso! ¡No tienes hocico para repetirlo de nuevo!
-¿Qué que tiene que hacer? -preguntó Toboe, siguiéndole el rollo a Hige.
-Buaaaaaajj aaaaa -expresó Donald entre las risas de los demás de la fogata, y se calló para ponerse a comer.
-Has dicho que ibais a descansar también -dijo Kiba recordando la conversación -. Si queréis, para devolveros el favor, os podemos decir como llegar a alguna ciudad humana. Hay una cerca, y nosotros iremos a ella tras encontrarnos con alguien, así que nos volveríamos a ver con algo de suerte.
-¿A dónde vais? -preguntó indagando Sora y evadiendo la solución separatoria de Kiba.
Kiba primero rió. Y luego miró al cielo antes de contestar.
-Vamos al “Paraiso” -contestó al fin.
-¡Andá! ¡Como nosotros! -mintió Sora.
En ese momento no tenían sitio al que ir, y sería perfecto estar junto a ese grupo de lobos por el momento.
-Los humanos no podéis entrar al Paraíso, ¿no lo sabíais? -dijo Hige sintiendo el tener que frustrar los supuestos planes de sus compañeros.
-¿Por qué nos mientes chaval? -preguntó Tsume atento.
-¿Cómo sabes que es una mentira? -preguntó inocentemente Toboe.
-El pato -decía Tsume mientras se escuchaba Donald despotricar por haberlo llamado de nuevo pato -, no tiene ni idea de que es un lobo, y vais y os creéis que buscan el Paraíso, por favor…
-¿Es eso verdad? -preguntó Kiba directamente a Sora.
-Si, pero… -se intentó excusar Sora.
-Bueno, no hace falta conocer el Paraíso para desearlo, míranos a nosotros. No tenemos ni idea de que es. Está bien, venid con nosotros.
-Pero, ¿no nos ralentizarán Kiba? -preguntó Hige tratando de ser realista.
-No más de lo que nos ralentizas tú -contestó Tsume, sin aguantar su vena de entrar a saco en toda conversación.
-Pues, es verdad -dijo Hige tomándoselo con humor -. Si pueden seguirnos, por mí encantado, nos han dado de comer y le debemos una.
-¿Y vosotros? ¿Toboe? ¿Tsume? ¿Qué pensáis? -preguntó Kiba a sus compañeros.
-Yo, por mí genial -contestó entre risas Toboe.
-Me gusta tener a alguien a quien picar con tanta facilidad, por mí que vengan.
-¡¿Qué has querido decir con eso perrito?! -preguntó Donald picando también a Tsume.
-Malna.. -dijo Tsume antes de que le interrumpiesen.
-Entonces iros a dormir, mañana es un nuevo día -dijo Kiba acostándose.
Todos se acostaron, los que más rápido se durmieron fueron los lobos, así que al trío no les importó bajar la guardia.
-Sora, ¡Sora! -llamó Goofy al elegido de la llave espada -. ¿Estás seguro de que haces lo correcto?
-No, pero… ya sabes, lo siento en mi ser, y siempre nos hemos fiado más de mis corazonadas que de mis decisiones, así que estoy más tranquilo -dijo Sora impresionantemente calmado.
-Atontado… -se escuchó más lejos a Donald -, siempre actúas antes de preguntarnos a nosotros, ¡un poco más y los lobos nos comen también a nosotros por tu culpa!
-No digas chorradas Donald, son unos trozos de pan allí donde los ves -dijo Goofy quien los veía dormir -. Más vale que descansemos también nosotros o no nos podremos levantar ni a gritos.
-¡Escuchad! -dijo Donald lo más bajo que pudo -. Tenemos que enterarnos de su historia, estos tipos buscan ese tal Paraíso, ¿no?
-Si, eso es lo que han dicho -contestó Sora esperando que Donald se aclarase más.
-¿Y quién no busca un pequeño Paraíso? ¡Ohio! -preguntó Goofy con su buena psicología y comprensión de los demás -. Lo más seguro es que busquen una tierra lejana donde poder vivir en armonía o algo así.
-No lo creo en lo más mínimo, Goofy -dijo Donald contradiciéndole.
-Bueno pues chicos, ya tenemos una misión -dijo Sora emocionado.
-A ver que se le ha ocurrido a este ahora -dijeron textualmente y al unísono Goofy y Donald.
-Cada uno de nosotros le preguntará a uno de los lobos, y que nos cuente su historia y su meta, ¿entendido?
-Me pido a Tsume -dijo Donald, con quien le gustaba hincharse la cabeza y además, este ya le estaba contando la historia antes de irse a dormir.
-A mí me da igual -dijo Goofy.
-Mejor no preguntárselo a Kiba, podría molestarle -dijo Sora como dato.
-Entendido, ¡ohio!
-¡No habléis tan alto! -regañó Donald gritando aún más.
-Vale… -susurró Sora, deseando las buenas noches, y acostándose ya.

Ya era de día, el sol lograba hacer pasar algunos de sus rayos entre el nublado y gris cielo que se asomaba. Los que se despertaron fueron Hige y Kiba.
-¿Qué tal has dormido? -le preguntó Kiba a Hige.
-Yo… ah, muy bien, gracias, ¿y tú? -dijo esta vez Hige.
-También. Por cierto, despierta a los nuevos compañeros.
-¿Yo? Vale, está bien, así haré.
Kiba levantó primero a Tsume, que siempre que se dormía lo hacía como un tronco. Luego le dijo a este que despertase a Toboe y marchó a ver como Hige levantaba a los otros.
-Ya están listos -dijo contento Hige.
-¡Esperaaaa buaaaaajj aaa! -dijo, como no, Donald.
-¿Qué pasa Donald? -preguntó con una calma Goofy totalmente contraria a la de Donald.
-¿Dónde está? ¡¿Dónde está?!
-¿Dónde está quien Donald? -preguntó Hige.
Donald invocó un rayo que cayó cerca de Hige y de Kiba. A los dos les puso los pelos de punta esa reacción.
-¡Ei! Ahora somos amigos, ¿lo recuerdas? -dijo Hige pasando a su postura de lobo.
-Ya he vuelto -se escuchó algo a lo lejos a Sora.
-¡Sora! ¿Dónde estabas? -preguntó Donald nervioso.
-Había ido un momento a… ejem, “expulsar residuos” cerca de esos árboles, pero ya estoy.
Donald se giró para ver las caras (dignas del mejor ¬¬ que podías imaginar) de Kiba y Hige, que mostraban una cómica molestia.
-¿Nos vamos o qué? -preguntó impaciente Tsume a lo lejos, quien estaba junto al recién levantado Toboe.
Subiendo por el camino marcado en una gran montaña pensaban llegar a un bosque amplio. El camino era estrecho, y el grupo tendría que pasar por el lugar en parejas, o como mucho en un trío.
-Ei, chicos, pasamos a la realización de la misión, ¿entendido? -dijo y preguntó Sora.
-Si -afirmaron Donald y Goofy.
Donald fue corriendo hacia Tsume. Goofy, indeciso, se acercó a Hige y a Toboe, que entonces caminaban juntos.
-¿Te molestó que ayer indagase un poco en por qué la gente…? Lo siento -le preguntó Sora a Kiba, arrepintiéndose.
-No pasa nada, ¿pero cuando me vas a decir de donde venís? -preguntó Kiba.
-¿Cómo? ¿Que sois de otro planeta? -preguntó sorprendido Tsume por la confesión de Donald -. A decir verdad, si que aparentáis venir de otro lugar. ¿Y qué se os ha perdido aquí?
-Como visteis, la nave se nos chafó -dijo Goofy a Hige y Toboe -. Tuvimos que aterrizar forzosamente, y ahora… No sabemos que hacer, ni sabemos si podemos aprovechar nuestra visita a este mundo.
-No creo que haya sido casualidad que hayáis venido a parar aquí -dijo Toboe contento.
-Si, es el destino quien nos ha unido -dijo Sora -. La nave tenía que estropearse, y será aquí donde haga mi próxima heroicidad. Tenlo por seguro.
-¿Tú, un héroe? ¡Ja! -se rió Tsume de Donald.
-Más de lo que tú jamás lo serás -contestó Donald.
-Serás…
-Junto a mis compañeros Donald y Sora, he salvado muchos mundos de su destrucción por manos de la oscuridad, y les hemos devuelto la luz. ¡No es ninguna broma! -explicó Goofy a sus atentos oyentes.
-Vaya, fuertes lo sois, ¿pero salvar mundos?... Me dejáis atónito -dijo esta vez Hige
-Bueno, y ahora, contadme vosotros, ¿Qué es el Paraíso?
-Directo y sin rodeos, ¿no? -dijo Kiba tras escuchar la pregunta de Sora -. Creo que puedo confiar en vosotros, así que si, os lo contaré.
-¡Pero me lo vas a contar hoy o mañana! ¡Buaaaaajj aaaaa! -se quejó Donald por los rodeos que Tsume le daba al tema.
-¡Yo no tengo ni idea de cómo es ese maldito Paraíso, es Kiba quien, con su dichoso carisma nos ha metido en este jaleo! Aunque… tampoco teníamos gran cosa que hacer, si quieres puedo contarte como sería el Paraíso parea mí.
-El paraíso para mí sería estar lejos de esta pandilla -dijo en broma, y sin sentirlo así, Hige tras oír los molestos gritos de Tsume y Donald, pero no escucharlos -, es broma, en realidad me agrada teneros cerca, aunque estaría mejor… estaría mejor rodeado de comida y chicas guapas…
-Siempre piensas en lo mismo -se quejó Toboe.
-Soy honesto con lo que siento.
-Si claro -dijo Toboe irónicamente -. Bueno, para mí, el Paraíso sería, sería… estar junto a esa mujer que tanto se preocupó por mí…
-… Kairy -contestó Sora al preguntarle Kiba sobre su Paraíso -. Es, no sé… simplemente tenerla cerca me alegra el corazón, me hace feliz.
-Entonces ven con nosotros -dijo Kiba -. Si llegas con nosotros al Paraíso ese sueño se hará realidad.
-Podrás volver de nuevo con Daisy, ¡estoy seguro! -dijo Tsume al preocupado Donald.
-Ei, ¿me hacéis hueco en la conversación? -preguntó Toboe, a quien le apetecía estar un rato junto a Tsume.
-Claro -contestaron con simpatía los usualmente malhumorados Donald y Tsume.
-¿Se ha molestado? -preguntó Goofy refiriéndose a Toboe, quien se acaba de marchar.
-¡No, ni mucho menos! -contestó Hige calmándolo -. Es solo que admira a Tsume, lo ve como un tío grande, y siempre le tendrá aprecio, por su admiración y por haberle sacado en más de una ocasión de algún problema. Y dime Goofy, ¿Cuál es tu Paraíso?
-El mío es… estar junto a esa mujer, que tanto me quería, y cuidaba, y… -contestó Toboe ante la improvisada pregunta de Tsume sobre cuál era su Paraíso.
-El mío es ser libre -dijo Tsume mirando al frente, con felicidad.
-Umm… es decir no tienes ningún deseo en concreto, ¿no? -preguntó Donald con su falta de sentimentalismo.
-¡¿Qué has dicho pato?!
Repentinamente se escuchó un fuerte ruido, seguido de explosiones, y luces en el nublado cielo. Una nave pequeña estaba tratando de evitar los disparos de un colonizador gigante. El grupo se la quedó mirando, especialmente Kiba, algo pasaba dentro de esa pequeña nave. De repente, una luz comenzó a caer desde ese transporte, y Kiba echó a correr.
-¡¿Qué pasa Kiba?! -preguntó Toboe sorprendido por esa actuación.
-¡Es ella! -gritó sin dejar de correr Kiba.
-¿Quién? -preguntó Sora rascándose la nuca
-Llevábamos un montón de tiempo buscándola, es la chica flor, ¡seguro! -dijo Hige esperanzado, y comenzando también él a correr para seguir a sus compañeros -. ¡Tampoco hace falta correr!
-Al final, con la tontería era cierto… -dijo Tsume quien siguió a los demás.
Sora, Goofy y Donald también siguieron a los lobos. Ya habían llegado hace un rato al bosque, y en él, se movían por el camino más despejado de árboles, aún así, al menos Sora no tenía ni idea de adonde iban los lobos.
Tras una larga caminata, llegaron a un hermoso lago. El cielo aquí era más gris, pero aún así, las flores brillaban con color y del agua una hermosa chica se alzaba.
-¡Oh! ¡Qué guapa es! -dijo Hige tan sorprendido como el resto de los expectantes.
-¡Y que bien huele! -dijo Toboe.
Kiba se acercó a ella, una vez a su lado, se volvió en su figura de lobo. La chica y Kiba se estuvieron mirando un rato, y al final, tras una acaricia de la chica, esta abrazó a Kiba. Sora notó un fuerte impulsó en su corazón, vio la escena borrosa y sentía como esa chica era Kairy y Kiba era él, y como respiraban ellos la misma felicidad que Sora y Kairy experimentaban cuando estaban juntos. Una felicidad ya, algo lejana.
-Es la chica flor, es realmente… No sé -dijo Tsume impresionado.
-Su olor, es magnífico -dijo de nuevo Toboe.
-Estás rojo como un tomate Toboe -dijo Tsume golpeando con su codo el hombro de Toboe.
-¡No es verdad!
-Kairy… -dijo Sora estando su mente en otra parte viviendo la misma sensación.
-¿Estás bien Sora? -preguntó Donald.
-Si, si, claro, oídme chicos, ¿es esa la chica flor no?
-Si -dijo Kiba que volvía junto a ella.
-Hola… -se presentó tímidamente la chica flor ante el grupo.
Todos saludaron despistadamente y desordenadamente.
-¿Y ahora qué? -preguntaron Hige, Tsume y Toboe al unísono.
-Ni idea, pero calma -contestó Kiba, dejándoles a los otros una cara de pasmarote brutal -. Hasta ahora nos hemos basado en corazonadas, y si seguimos haciendo caso a nuestros corazones, ¡seguiremos adelante!
-Si -dijo Hige alegre.
-Con ese olor ya estoy en el Paraíso -dijo Toboe absorbido por la fragancia de la chica flor.
-Es hora de ponerse… -dijo Tsume sin poder evitar hacer una parada para oler la fragancia -; en marcha, ¡vamos!
Ante tanto revuelo, Sora, Donald y Goofy estaban algo despistados, ¿qué debían hacer?
-Bueno -dijo Sora tomando la iniciativa de su grupo-, entonces, ¿vamos todos juntos?
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Re: fan fic mezcla de personajes (Wolf´s Rain y Kingdom Hearts)

Mensaje por Okatora el Sáb Nov 20, 2010 11:59 pm

Que capitulo mas largo!! Siento que hayas perdido la tarde para estudiar ^^u pero Ha sido muy interesante, los dialogos han mejorado y las historia se hace cada vez mas interesante, y me ha encantado que el titulo concuerde con la frase final xD ¿que misterio es el que se oculta tras esta aventura? ¿que deseara expesar el autor con esta entrañable, trepidante y divertida historia? son las preguntas que se me pasaron por la mente mientras leia xD que pasara acontinuacion??
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Re: fan fic mezcla de personajes (Wolf´s Rain y Kingdom Hearts)

Mensaje por Juanxo444 el Lun Nov 22, 2010 9:57 pm

Okatora escribió:Que capitulo mas largo!! Siento que hayas perdido la tarde para estudiar ^^u pero Ha sido muy interesante, los dialogos han mejorado y las historia se hace cada vez mas interesante, y me ha encantado que el titulo concuerde con la frase final xD ¿que misterio es el que se oculta tras esta aventura? ¿que deseara expesar el autor con esta entrañable, trepidante y divertida historia? son las preguntas que se me pasaron por la mente mientras leia xD que pasara acontinuacion??

Off: hoy no sé si podré escribir, pero ten por seguro que si tengo un poco de tiempo lo haré. No sé si esto que voy a decir ahora te puede chafar la historia, o el pensamiento de porque exactamente he utilizado esta mezcla de personajes en el fan-fic, no creo pues no cuenta en si nada de lo que vaya a acontecer, pero al meter a Sora, Donald y Goofy en la historia (personajes de mi videojuego favorito xD) veo que pasan dos cosas. Si mezclo el argumento de ambas series, queda algo muy intimamente relacionado que con el tiempo y escribiendo esta historia espero que se note =) y para mí, casi lo más importante y por lo que he empezado, (y muy en parte seguido gracias a ti, Okatora xD) es porque al meter a estos personajes puedo contar subjetivamente como me ha parecido la serie. Sora y los otros intevendrán en muchos momentos de la serie como lo han hecho ahora en el encuentro entre Kiba y Cheza, y en todos esos maravillosos momentos trataré de describirlos lo mejor que pueda y expresando como me parecían, o como me impactaban al verlos, que era lo que sentía en ese momento de la serie...
Por otra parte, como ya he dicho, si hago esto es para "desahogarme" contando esta serie lo mejor que la recuerde (aviso, supongo que en muchos momentos podría dar saltos importantes en el argumento, o pifiadas, xD pero al fin y al cabo es un fan-fic y no la hoistoria verdadera, así que... bah xD) y para compartir. Me ha alegrado que al menos alguien quiera leerse los tochos que escribo, y a los demás os animó a leerlos y a criticarlos, para que así intente escribir de una manera mejor o más cercana a los gustos de todos =D y gracias.
PD: si en vez de escribir esto hubiese empezado a escribir el capitulo ya habría escrito 1/3 lo sé xD pero aún así quería escribirlo, y si termino el capitulo antes de que alguien posté este post, editaré esta sección y lo colocaré aquí =)

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On:

Capitulo 3 Flores marchitas

Sora estaba enrabiado. Los lobos, Donald y Goofy, disfrutaban del aroma intenso de la chica flor mientras caminaban por ese pasillo grisáceo, rodeado de paredes y plantas que impedían ver que había mucho más allá. Él apenas podía percibir ese olor. Se esforzaba forzando su nariz, manteniéndose cerca de Cheza (el nombre de la chica, que ya se había presentado al grupo), y en ocasiones creía que la olía, pero nada.
-¡Nada! -dijo quejándose Sora -. ¿Realmente huela tan, tan, bien?
-¿En serio no la hueles? -dijo Hige con una sonrisa pues él si percibía el aroma, y eso le estaba alegrando la caminata -, si, es intensísimo.
-Yo lo huelo, pero me cuesta -dijo Donald dando un salto para que le escuchasen.
-¡No mientas Donald! Tú tampoco lo hueles -dijo Sora tratando de no ser el único en quedarse sin olerlo.
-¡Si que lo huelo pesado! -dijo Donald mientras daba un salto para impulsarse y hacerse escuchar más.
-¿Por donde, y adonde vamos? -preguntó Hige interrumpiendo la pequeña discusión.
-¿Y nos lo preguntas a nosotros? -preguntó en respuesta Sora, rascandose los pelos -. Pues ni idea.
-Está bien… bienvenidos al gremio de, “los que caminamos sin enterarnos de adonde vamos y los que nunca deciden nada y su opinión no cuenta” -se quejó largamente Hige antes de escucharse un “cállate” dicho por Tsume, que estaba más adelantado.
-Ahora vamos a donde yo nací -dijo con una sonrisa Cheza -. A un importante castillo de los Darcia. Estoy ansiosa por reunirme con los míos. ¿Qué habrá sido de ellos?
-¿Y cómo naciste Cheza? -preguntó Sora señalándola.
-Fui un experimento, una síntesis de una flor lunar. Consiguieron darme aspecto humano. No sé, pero creo que soy única.
-¡Vaaaaaya! -dijeron los presentes, Hige, Sora y Donald al unísono, y con la lentitud digna de haberse llevado una sorpresa.
-¡Espera un momento! -dijo Donald tras haber estado meditando unos momentos - ¡¿Has dicho Darcia?!
-¿Queda mucho? -preguntó Toboe a los que estaban con él.
-Pregúntaselo a Hige, seguro que él lo sabe -dijo Tsume tachándolo de pesado al compararlo con Hige -. O a Kiba, que no suelta prenda hoy.
-Vamos a un castillo, a una especie de castillo donde se hacían experimentos, ¿qué os importa? -dijo Kiba sin mirar atrás.
-¿Entonces la chica flor era un experimento? -dijo Goofy, quien mezcló la información que le acababan de dar con la que ya sabía, que era que iban al lugar de nacimiento de Cheza.
-Sobre todo, es un ser vivo -dijo Kiba, a quien no le gustaba escuchar tanto la palabra experimento -, es una flor lunar encarnada en un cuerpo humano, pero sigue, sigue manteniendo sus principales propiedades, por ejemplo se alimenta solo de agua y del sol.
-¿Me dejas un momentillo el escudo? -preguntó Toboe a Goofy, con ganas de juguetear con él, e interrumpiendo la conversación.
-¡Claro! ¡Ohio! Pero mucho cuidado, pesa bastante.
-Goffy, ese escudo tiene una inscripción, un símbolo o algo, ¿es el de algún noble? -preguntó Tsume que estaba observándolo mientras Toboe jugueteaba con él.
-Es del castillo Mickey, ¡el rey del planeta donde Donald y yo venimos! -dijo Goofy con orgullo.
-Es muy similar al de Darcia, pero los tres componentes son esféricos, no picos -dijo Kiba.
-¿Darcia? -preguntó Goofy serio -. ¿Qué pasa con él?
-¡¡¡Goofy!!! -se escuchó un grito de Donald mientras se acercaba a toda pastilla a donde estaba Goofy -Cua… cua… ¡escucha!
-Respira primero pato -dijo Tsume provocándolo, pero esta vez no le llamó la atención.
-¿Te acuerdas de los Darcia? -preguntó Donald, tras haber respirado a Goofy.
-Umm… algo me suena, algo malo -dijo Goofy antes de recibir un golpetazo del bastón de Donald.
-¡Es la familia que tanto acosó a nuestro castillo! Aquellos cuentos que nos contaban de pequeños nuestros padres, ¡sobre las guerras de los Mouse y los Darcia!
-¡Andá! ¡Si que es verdad, ohio!
-Yo no sabía si era siquiera verdad toda esa patraña… y vamos y nos metemos de lleno en el mundo donde esta familia se ha reunido, ¡Buaaaaaj aaa! -dijo Donald con temor -.Si se enteran de que estamos aquí, ¡estamos perdidos!
-Si, eran muy poderosos, y tuvimos que enviarlos muy, muy lejos, ¡y aún quedaban muchos Darcia…!
-¡Vaya! Nos estáis dando una lección de historia maravillosa, no tenía ni idea de ese dato tan importante sobre nuestro pasado, y ahora que la tengo, ¡no me importa! ¡No gritéis tan alto! -dijo Tsume molestó por todos los gritos de Donald y alguno también de Goofy.
-¡Tú no tienes ni idea de quienes son los Darcia, perrito! -dijo Donald saltando sobre Tsume y derribándolo -. Necesitamos uno, no… dos, no… cuatro…. No, ¡seis mil hombres para batir su fortaleza!
-¿Y eso es un número alto? -dijo Sora que se había aproximado tras el follón que se había levantado -. Hemos acabado con más sincorazones e incorpóreos, mucho más duros que seis mil pringadillos guardianes armados hasta los dientes. Si hace falta, los aplastaremos, ¡desearán no haber nacido!
-¡Quita! -dijo Tsume apartando a Donald y levantándose -. No te emociones aún joven, aunque tu estés lo suficientemente loco, ¡yo no! Contra seis mil hombres no tenemos nada que hacer.
-Solo queda un Darcia -dijo Hige captando la atención -. Como se nota que yo sé mucho más de los humanos que vosotros. Desde hace tiempo fueron desapareciendo y fragmentándose en más familias que han ido disgregándose en otras y desapareciendo con el tiempo.
-Bueno -dijo Kiba mirando a los aterrados Goofy y Donald -, ya no da tanto miedo la dinastía Darcia, ¿no?
-No… mucho -contestó Goofy mientras abrazaba a, y recibía el abrazo, de Donald.
-Espera… -dijo tenebrosamente Donald mirando a Goofy y a Sora-. Si solo queda un Darcia… ¡seremos héroes si acabamos con él!
-Pero si ya lo somos, ¿recuerdas la estrellas que iluminaban el coliseo? -dijo Goofy riéndose.
-¡Es verdad! -afirmó recordándolo Donald.
-Goofy, ¡ven! -gritó Toboe -. Mira como se parecen los símbolos de tu escudo a los de ese.
-¡Ohio! -contestó Goofy sorprendido al ver la comparación -. Ahora lo recuerdo, ese es el escudo de la nobleza Darcia, ¿no?.
-Entonces, ¿ya hemos llegado? -preguntó Sora mientras seguía a Tsume y Kiba, que habían saltado a una especie de túnel que se extendía por el suelo y hacía de entrada del castillo.
-Si, ¡tienen que estar aquí! -dijo Cheza apresurándose también, bajando ella sola.
Donald bajó de un salto, y cayó patosamente al suelo dándose con el pico. Hige se rió, y no solo de él, sino de lo torpe que había caído también Toboe, y al dejarse caer él, mientras se levantaba, se resbaló hacia atrás cayéndose y quedándose sentado de manera un tanto torpe y ridícula. Tanto Donald como Toboe se rieron esta vez de Hige.
-¡Ya he vuelto! -gritó Cheza entrando en una especie de habitación sin techo, pero al que no llegaba la luz -¿Hay alguien?
En ese lugar solo había flores marchitas, ni una de ellas estaba viva. Del cielo gris, no caía ni el más mínimo rayo de luz sobre ese sitio. Cheza, triste, pero aguantando su expresión, se acercó a palpar las plantas, aún ya sabiendo que por ellas no corría la savia.
-Están… Yo no sabía… -dijo Cheza muy apenada.
-Lo siento -dijo Kiba colocando su mano sobre la muñeca de la chica flor -. Pero, si te sirve de consuelo, yo no puedo estar más alegre teniéndote a ti conmigo.
-Con, nosotros -corrigió Donald, sin intención de fastidiar el momento, más bien de hacer patente el sentimiento con que Kiba podía estar expresando esas palabras.
-Donald, ¿qué tal si vienes un momento? -dijo Sora mientras agarraba al cotilla de Donald y se lo llevaba arrastrándolo a otro sitio.
Tsume le quitó el escudo a Toboe, con la excusa de que le estaba resultando un estorbo, pero en realidad porque él mismo quería juguetear un rato con el escudo. Toboe, se fue a quejarse y a contárselo a Goofy. Goofy estaba muy pensativo, o quizá concentrado cuando Toboe lo encontró, miraba sin cesar por una de las salidas de ese cuarto, a lo lejos.
-Goofy, ¿qué te pasa? -preguntó Toboe algo mosqueado.
-¡Pásame el escudo rápido! -le pidió Goofy a Toboe.
-Tenemos compañía -dijo Hige, que había olido detectando él también presencia, presencia seguramente enemiga.
-Si, hay que moverse -dijo Kiba, llevándose a Cheza, y siguiéndolo Toboe, Donald y Sora.
-¡Por aquí! -dijo Goofy a Tsume y a Hige, quienes iban a ir con él.

-Señor, por ahora todo despej… ¡aghh! -dijo un soldado antes de que una bola de fuego impulsada por Donald le golpease por completo el tórax.
Dos soldados apuntaron al lugar de donde creyeron que la bola de fuego había salido, y antes de poder hacer nada, Sora saltó sobre ellos, partiendo en dos la metralleta de uno, y atravesando el pecho del otro con la llave espada, y retirándola para dar un sablazo al otro militar desde la ingle hasta la mandíbula, antes de que este sacase una pistola. Esquivando disparos, y abatiendo a los enemigos que se topaban demasiado cerca de ellos; Kiba, Cheza, Donald y Sora, se abrieron paso entre el ruinoso lugar hasta llegar a la planta de arriba.
-Muere mald… ¡Uuhuan! -gritó desplomándose un soldado que estaba disparando a Goofy hasta que Hige saltó sobre él.
Tsume había despejado el camino, eliminó a tres, apuñalándolos con su cuchillo en forma humana, y con sus garras en forma canina. Hige se encargó del siguiente arremetiendo con un mordisco, y Goofy del compañero de este, lanzándose con su escudo como un cohete y dejando K.O. al militar tras golpearlo en la cara.
-Son demasiados -dijo Tsume que se había cubierto tras una piedra.
-No nos va mal, pero no nos distraigamos, ¿alguna idea? -preguntó Hige después de dar una voltereta aérea para recorrer una importante distancia y cubrirse en la misma roca que Tsume.
-Salir corriendo a por ellos -dijo en broma Goofy bloqueando las balas con su escudo, ya que él estaba fuera de la cobertura.
-Seguidme, anda -dijo Tsume quien siguió avanzando por un lugar más seguro.
Sin problemas, avanzaron los tres, Tsume, Hige y Goofy, por las rocas que les servían de cobertura. Lograron que los militares les perdieran de vista.
-No hay moros en la costa señor -dijo un soldado por radio -. En serio, aquí no se escucha ni a una mosca.
Justo atrás del soldado estaban Goofy, Hige y Tsume caminando con el mayor sigilo y la mayor precaución posibles. Cuando alcanzaron unas escaleras que les llevarían arriba, comenzaron a correr, pero se toparon con tres soldados de frente.
-¡Agaah..! -dijo el ex-oponente de Sora, cuando recibió una patada en el pecho y acto seguido otra en la cara.
Toboe cuidaba de Cheza, y evitaban el combate, mientras Sora y Kiba peleaban con uñas y dientes, y Donald electrocutaba a sus enemigos desde la distancia.
-Échame una mano Kiba -dijo Sora tendiendo la suya.
-¡Si! -respondió Kiba agarrando la mano y realizando el límite.
Una luz y un aura blancos los cubrió, a Sora le salieron dientes muy prominentes y su pelo se volvió blanco.
-¿Queréis ya ver el Paraíso? -dijo Sora a sus oponentes afectado por la emoción que constituía llevar a cabo un límite.
-¡Pues con gusto os enviaremos allí! -dijo Kiba también afectado por esa técnica tan especial.
En el mismo aire, Kiba y Sora saltaban violentamente sobre sus enemigos, produciéndoles importantes heridas y derrotándolos con rapidez y fuerza, mientras un resplandor blanco les impedía ver y atemorizaba. Mientras Donald los ayudaba electrocutando a los rivales aprovechándose del blanco y cegador entorno.
Kiba, al finalizar el límite, dio un último salto por encima de un soldado para dejarse caer sobre otro y desfigurarlo con sus garras. Sora a base de tajadas hábiles, talentosas, fuertes, rápidas y casi imposibles de esquivar, se puso a derrotar a montones de esos militares. Donald, al único de los que habían aguantado sus “rayitos” y se había podido acercar a él, le hizo volar varios dientes de un fuerte bastonazo.
Sora tenía en frente a un hombre armado con un lanzamisiles, y por su espalda venía un lancero. Con exactitud, dio un giro, y cambio a su mano izquierda la llave espada clavándosela ya al cercano lancero que le daba a ese lado, y envió una bola de hielo, que al chocar con el proyectil recién lanzado, lo hizo explotar junto al artificiero que lo había disparado. Kiba, entre rugidos de lobo, atemorizantes y sonoros, dejó marchar al único de cinco soldados que le había sobrevivido a algo más de treinta segundos de combate.
-¡Cuaaaaaac, Buaj aaaaaaaaaaa! -gritaba Donald mientras, con los ojos cerrados, daba vueltas sobre si mismo girando su bastón sin que no hubiese ningún enemigo en ese momento peleando contra él.
-Pues menos mal que no os he ayudado -dijo Toboe felicitando a sus compañeros por la gran batalla que habían vencido.
Goofy, con movimientos rápidos y de carga, logró atizar varias veces al militar que se había interpuesto ante él en esas escaleras, y del aturdimiento lo tiró por una caída alta, pues no había techo en esas habitaciones, y la altura entre las escaleras y el suelo de fuera del castillo sería mayor a veinte metros. Tsume, cabeceó las partes íntimas del rival con tanta fuerza, que lo dejó inconciente en el acto. El otro soldado agarrando a Hige, estuvo a punto de tirarlo por la cuesta, pero moviéndose con fuerza, hizo que solo le tirase al suelo; allí su rival agarró un cuchillo, pero Hige, aún en aspecto humano, mordió el cuchillo y la mano que lo sujetaba, y ese acto defensivo junto con la cara que puso, consiguió que su enemigo saliese por patas del miedo que le entró.
-¿Tanta hambre tenías ya? -preguntó Tsume a Hige, provocando el fruncimiento del ceño de este último y una pequeña sonrisa también.
-Vienen de abajo ¡vááááááámonos! -gritó Goofy mientras subía las escaleras a todo pastilla.
Kiba y Cheza, y también Toboe y Sora riéndose, miraban a Donald como peleaba contra el aire. Una risa muy fuerte se escuchó venir del lado izquierdo de la habitación, donde estaba el precipicio que comunicaba con el bosque, y también con el refuerzo de tropas que venían a ese lugar, y con la escalera. Era Tsume que no podía aguantar la risa al ver así a Donald.
-Ehm… ¡vááááámos! -gritó Donald tras descubrir que llevaba un buen rato atizando al aire.
-¿Estáis todos bien? -preguntó Tsume a Sora, quien corría a su lado en ese momento.
-Si, gracias por preguntar -respondió con amabilidad Sora y también sorpresa por ver la preocupación empática de Tsume, la que, normalmente le daba vergüenza mostrar.
Mientras corría, vio como Kiba empujó a uno de los hombres que se interponían en su camino, al ver caer a este hombre mientras pasaba cerca, pudo ver a una mujer rubia, con gafas y con un aparato con forma de GPS muy raro en su mano. La mujer destacaba sobre los demás por ir vestida de científica y por estar en la línea de frente de ese pequeño ejército dispuesto allí, y también por su belleza. Sora no tuvo tiempo a mirar con más atención.
-¡Mierda! -dijo Hige que estaba más adelante -. No hay salida.
El grupo entero había entrado en una especie de habitación negra y muy pequeña. Y como había dicho Hige, no aparentaba haber ninguna escapatoria.
-Tiene que haber algo, ¡venga! -dijo Sora frustrado.
-Ante todo calma… -dijo Donald captando la atención de todos los demás, sabiendo que permanecer en calma no era su virtud.
-Tienes razón Do… -dijo Cheza antes de que Donald gritase de desesperación -, no, lo digo en serio, hay una salida chicos.
Cheza se acercó a un árbol pequeño que estaba apartado en medio de esa habitación, y susurró algo muy cerca de este, como si fuese al mismo árbol a quien le hablase. Pero no pasó nada… nada bueno, del árbol comenzó a salir un polvo negro, que movilizó a Sora, a Donald y a Goofy.
-¿Preparados chicos? -dijo Sora con la llave espada empuñada y en posición defensiva.
-Es un sincorazón, ¿verdad? -preguntó Donald, que estaba algo aturdido del baile que había realizado antes.
-Así es -contestó Goofy mucho más serio de lo que solía ser.
-¿Qué es un sincorazón? -preguntó Toboe.
Una enorme y sólida relativamente, sombra, salió del árbol y oscureció más aún la habitación con su propia oscuridad, apuntándola como un hechizo cegador a los ojos de los héroes. Nadie podía ver nada.
-¡No veo nada! -se quejó Hige.
-¡Ya somos dos, bienvenido al club! -dijo Tsume con el brazo tapándose los ojos.
-¿Dónde está? -dijo Toboe, antes de encontrársela de pleno.
La sombra estuvo a punto de atacarle, pero Toboe fue más rápido, y mordió lo que sería la garganta de esta, logrando que se rompiese el hechizo cegador, y herirla lo suficiente para que Sora, de un movimiento de la llave, acabase con ella.
-¡Qué valiente has sido! -dijo Tsume mientras vigilaba la puerta por la que habían entrado a la habitación -. No tenemos mucho tiempo.
-Bien hecho Toboe -dijo Hige golpeando el pecho de este como señal de aprecio.
-Chicos… -dijo Sora sin captar demasiado la atención.
-Bien hecho Sora -dijo Cheza que estaba junto a Sora iluminando ese árbol.
-¡No lo habría hecho si a ti no se te hubiese ocurrido! Gracias -dijo Sora, forzando su nariz de nuevo ahora que estaba tan cerca de Cheza -. Algo… algo, huelo.
-Para nada -dijo Donald refiriendose a lo últomo que había comentado Sora, mientras descubría que este y Cheza habían descubierto la salida.
La sombra, el sincorazón, impedía el contacto con ese árbol, pero ahora que no estaba, el árbol dejó de estar marchitado y floreció con hermosura. Cheza se comunicó con él, y gracias a la llave espada, abrieron un pasadizo subterráneo.
-¡He encontrado la salida! -dijo Donald dándose los aires a de descubridor él mismo.
-¡Tú no lo has hecho, mentiroso! -dijo Sora gritando -. Que mentiroso eres, primero dices que puedes oler a Cheza, y ahora esto.
-¡¡¡¡¡ Eso era verdad!!!!! -dijo Donald saltando y con rabia porque Sora no le creía.
-En cualquier caso salgamos pronto -dijo Kiba apresurándose el primero.
-No, podemos volver atrás, ¿verdad? -preguntó Cheza.
-¿Estás de broma? -saltó Hige, quien fue silenciado por Kiba al acto.
-Cheza… -dijo Kiba mirando al suelo -. ¿Por qué querrías volver? Es muy arriesgado.
-El árbol me ha dicho que las flores y las plantas no estaban marchitas, ¡que están vivas!
-¿En serio? -volvió a preguntar Hige, y preguntó también Toboe, y los dos en el mismo momento.
-Si, esa sombra que inundaba el corazón de este árbol, las mantenía muertas, pero ahora que han desaparecido…
-Las volveremos a ver Cheza, tenlo por seguro -dijo Sora animándola a marchar.
-Si, así lo creo -dijo Cheza muy animada y saltando sobre el túnel subterráneo.
Los demás siguieron a Kiba y a Cheza, y tras ellos, el túnel se cerró en la cara de los soldados, maravillados, a pesar de su fracaso, por el verdor y el color que desprendían las plantas en el castillo en ese instante.
-¡Maldita sea! -dijo la rubia científica -. No hay señal.
-Cher… -dijo un militar importante refiriéndose a la científica -. Debería haberla dejado en su casa. Usted y ese trasto suyo…
-¿No lo ha visto usted general? La chica flor caminaba junto a esos chicos mientras derrotaba a sus hombres. ¡Sabe tanto como yo que esa chica era Cheza!
-¿La tenemos junto a nosotros, o no? -preguntó retirándose el aparente general bastante enfadado por el desastre de su operación.
-¿Quiénes eran? -preguntó Sora, que se había quedado escuchando la conversación desde la entrada escondida del túnel.
-Te gusta la chica, ¿verdad? -preguntó Donald propinando un codazo a Sora.
-¡No! -dijo Sora devolviéndole otro codazo.
-Tenemos que preguntárselo a los chicos ahora, ¿vale? -dijo Goofy quien tenía su oreja pegada a la pared -. ¿Dónde estarán?
-Confirmado, ¡soy el que mayor percepción tiene de todo el grupo! -dijo Hige dándose aires, pues también, junto a Toboe y Tsume, habían permanecido atrás de ellos, sin que el trío de Sora se enterase de su presencia.
-Eso tampoco debería halagarte demasiado -dijo Tsume apartando a Hige para hablar con el grupo más de cerca -. Son tropas de algún noble, ¿sabéis quienes son los nobles, no?
Al responder negativamente con la cabeza, se escuchó a Hige llamando borde a Tsume, lo que sacó una sonrisa a Donald y a Toboe.
-Los nobles son los jefes del cotarro, tampoco son exactamente humanos, son superiores, siendo honestos. Y manejan a los humanos de este planeta a su propia voluntad, es… triste, pero es lo que hay -dijo Tsume, rascándose con fuerza su pelo ligero.
-¿Y qué interés puede tener un noble en el castillo de otro noble? -preguntó Sora.
-Pues encontrar a la chica flor -contestó Kiba a lo lejos -. No nos habéis preguntado aún porque la buscábamos, es sorprendente, ¿no querréis arrebatárnosla no?
-¿¿Quééééé? -preguntó Donald
-Suponemos que es para guiaros al Paraíso -dijo Goofy manteniendo su templanza.
-Así es -dijo Kiba sorprendido por esa deducción -. Vamos, hay que ponerse en camino.
-¿Qué bien huele, ¿a qué si? -dijo Hige contento mientras caminaban por el túnel.
-Las flores… -contestó Cheza con una amplia sonrisa -. Han vuelto a la vida.
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Re: fan fic mezcla de personajes (Wolf´s Rain y Kingdom Hearts)

Mensaje por Juanxo444 el Vie Nov 26, 2010 8:29 pm

Capitulo 4 ¡Qué bien me siento!

-Oh, ¡Qué bien me siento! -dijo Hige en un tono de voz alto alertando a todo el grupo.
-¿Por qué? -preguntó Sora justo antes de gesticular su nariz tratando de oler lo mismo que pudiese estar oliendo Hige -. Yo no huelo nada.
-¡No es por el olor! -dijo Tsume apoyándose su brazo en el hombro de Sora y hablándole con alegría -. Es periodo de luna llena.
-Así es -contestó cortamente Kiba -. Es, no sé, este tiempo es como alcanzar la plenitud.
-¡Uno no se puede sentir mejor! -dijo Toboe riendo de felicidad.
-Perritos… -dijo Donald celoso de esa felicidad.
-Ni siquiera tú, pato, eres capaz de aguar el día -dijo Tsume mientras caminaba el primero.
Ya habían llegado a la ciudad. Era una ciudad en una posición muy curiosa, se encontraba en la cima de un monte, y aún así, era extensa. Las calles estaban llenas de tenderetes y tiendas, pero la gente iba con un estilo moderno y no llenaban ese lugar de melancolía, más bien lo llenaban de actividad y vida.
-Esperad un momento, chicos -dijo Goofy, que mirando por un callejón, al fondo pudo ver a los militares que los acosaron antes corriendo y hablando con dureza con los pueblerinos.
-Son ellos, acabemos con esto -dijo Sora haciendo aparecer la llave espada y llamando la atención de los ciudadanos cercanos.
-Mejor no -dijo Kiba representando fielmente la opinión de todos los presentes y frenando al impulsivo Sora -. No vamos a luchar en un sitio lleno de gente, además, lo más seguro es que hayan más, y no queremos… tanto riesgo, ¿vale?
-Sora, recuerda que son personas, no sincorazones -dijo Donald serio -. Si es posible lo mejor es evitar el confrontamiento, y deberíamos informarnos más sobre este ejército.
-Son la armada de un noble, más información no vais a poder sacar, ellos saben tanto como vosotros -dijo Hige sin perder de vista un puesto de comida rápida -. Reciben sus salarios y, ¡anda! Ya no saben nada más, ni quieren saberlo.
-Hige tiene razón -dijo Tsume sujetando a este para que no se fuese al puesto de comida y siguiese caminando con ellos -. Lo que podríais intentar es buscar a un líder, oficial, o algo así.
-¡Espera! -dijo Sora entusiasmado -, había una mujer, una doctora científica o al menos eso parecía con su bata típica que tienen que… ¡esa que es blanca! ¡Seguro que ella sabe algo!
-Podríais probar -dijo Tsume de nuevo, y algo serio.
-¿Y vosotros que haríais mientras nosotros ponemos nuestras plumas al horno? ¿Comer? -preguntó Donald quejándose.
-Si, ¡y si no os vais ya, comeremos pato! -dijo Tsume.
El trío de Sora, Donald y Goofy sentía que Tsume los quería fuera. Esa sensación no les gustó para nada, ¿qué había pasado con la cena que habían compartido, la caminata, la relación amistosa que habían establecido con la dura batalla en la que habían cooperado? ¿Y con lo bien que supuestamente se sentían ahora?
-¿Pasa algo? -preguntó Sora impaciente.
-No, nada, nada -contestó de nuevo Tsume impidiendo que los demás lobos o Cheza dijesen algo -. Pero no es mala idea, nosotros también investigaremos, es mejor que nos dividamos.
-Está bien… -contestó Sora algo preocupado, estaba apenado por ese presente separatismo.
Aún así, Sora, Donald y Goofy se fueron, dispuestos a investigar a los soldados a pesar del miedo a que no viesen a los lobos de nuevo. No tenían otra misión, y al igual que hasta ahora sus compañeros, siempre habían vivido a base de corazonadas, y entonces sentían una. Debían enterarse, con exactitud, de la misión de ese equipo militar, y si era capturar a Cheza, debían descubrir que era lo que querían hacer con ella.
-¿Se puede saber qué te pasa? -preguntó Hige a Tsume molesto por el numerito borde que había montado.
-¡Cállate! -contestó con rapidez y fuerza Tsume -. No me apetece que me des la brasa.
-No Tsume -dijo esta vez Kiba interesado también en su actitud -. Yo también quiero saber a qué ha venido eso.
-Me caían muy bien… -dijo Toboe apenado, pues también temía no volver a verlos.
-No son lobos -dijo más sereno Tsume -, no pueden disfrutar como nosotros, nos atrasan, y se nota su desesperación por ir pegados a nosotros, ¡eso no me gusta!
-Pero, ¡qué va! -dijo Hige alzando su voz y colocándose más cerca de Tsume -. No sé que es lo que te habrá pasado esta vez por esa mente egoísta y solitaria que tienes, pero nosotros también estábamos mejor con ellos.
-Si, ¡porque así podías excusarte de lo lento que eres! -dijo Tsume muy alto -. No tengo ni idea, ¡pero yo no soporto ir a un ritmo tan lento!
-¿Y a Donald? -preguntó Cheza -¿No lo vas a echar de menos?
-Ni a él, ni al niñato, ni al perro (refiriéndose a Goofy) -dijo Tsume.
-No lo puedes admitir, ¿verdad? -dijo Hige de nuevo levantando la ira de Tsume, reflejada en el rostro de este -. Eres un soberbio. ¡Pues yo me voy a buscarlo, y ya nos reuniremos en el bosque más tarde!
-Tú mismo, ¡y ojala te pierdas! -contestó Tsume, alzando la mano en señal de despedida y sin mirarlo a la cara.
-¡Espera Hige! -gritó Toboe -. Voy contigo.
-Esta bien peque.
-¡Hige! -dijo molesto Toboe porque lo llamase peque.
-¿Has visto, Kiba? -dijo Tsume alzando sus brazos en forma de libertad -. Estamos mucho mejor sin esa panda de mequetrefes.
-¿De verdad crees eso Tsume? -preguntó Kiba.
-¡No sabes lo bien que me siento sin ellos!
-Pues llega tú solo al bosque -dijo Kiba, cogiendo a Cheza y marchándose por otro camino.
-¡Mejor! Estoy me… jor -dijo Tsume, que tampoco estaba tan bien como él creía si estaba en soledad.
-¡Tsume! -gritaron a la vez Toboe y Hige que estaban aún cerca -. Anda, ven con nosotros -dijo solo Toboe esta vez.
-Paso… -contestó Tsume marchándose.
-¡Qué cabezón que es! -dijo Hige rascándose la nuca -. Pero no te preocupes Toboe, ya se le pasará.
-Es la luna, ¿no? -dijo preguntando Toboe.
-¿El qué, qué dices peque?
-La luna -dijo de nuevo Toboe -, el periodo de luna llena realza todos los sentimientos, los buenos, como la alegría, y los malos, como la rabia o la melancolía… pero aún así… ¿por qué se comportará Tsume así?
-Ni idea, y no nos emparanoyemos, se me ha ocurrido una idea.
-¿Cuál? -preguntó inocentemente Toboe.
-Vuelve con Tsume, te necesita -dijo Hige queriendo en parte librarse un poco de la compañía del peque.
-¿Y por qué no vuelves tú?
-Hay que animarlo, no enrabiarlo más, ¡venga ve! -con esas palabras, Hige mandó a otra parte a Toboe.
-Bien, ahora que estoy solo, es hora de comprar, o coger prestado, un detallito a la chica flor -dijo Hige riendo por su plan, que, a pesar del momento conflictivo, estaba bastante contento.

-¿Qué les pasará? -se preguntó Sora refiriéndose a los lobos -. ¿A qué ha venido eso?
-Quizás no es nada, ¡no seas tan susceptible, ohio!
-Pero Goofy… no me fío.
-¡Ni yo! -dijo Donald que había comprado un nuevo bastón.
-¿Ya te has fundido los platines que nos quedaban? -preguntó Sora con un retintín en su voz.
-Si -contestó con simplicidad Donald.
-Pues no, porque yo… No, no he dicho nada -dijo Goofy llevándose las manos a la boca.
-¿Qué has dicho Goofy? -preguntaron Sora y Donald a la vez -¿Cuántos platines?
-Cien…
-¡Dame sesenta! -dijo Donald extorsionando a Goofy.
Sora no les prestaba atención, miraba a una de las calles, hasta que vio a la mujer, ¡era la misma mujer, con la bata médica, y con esa cara que Sora tan bien recordaba!
-Chicos, ¡atentos! -dijo Sora agachándose y tirando hacia abajo de sus compañeros -. ¿La veis?
-¿A qu…? ¡Es la mujer! -gritó Donald.
-¡Y está sola, es una oportunidad de oro! ¡A por ella! -dijo Sora impulsivo como solía ser.
-¡Espera! -dijo Goofy agarrándolo -. Mejor la seguimos y sin levantar tanto escándalo.
-Vale… -dijo Sora aburrido pero de acuerdo con la decisión.
Fueron tras ella, y en varios momentos tuvieron que camuflarse bien, pues la mujer parecía sospechar realmente de que alguien la siguiera. Entró a una tienda de cerámica, y el trío se quedó en una valla de madera que había cerca. Desde allí vieron como la mujer y un viejo empezaban a hablar, y pusieron todo su oído en espiarles.
-¿Conoce a Darcia? -preguntó la mujer tras un rato de charla, y despertando el interés de sus espías y del vendedor.
-¿Qué si lo conozco? -preguntó el hombre con emoción -. ¡Por supuesto! Tengo algo que seguro, según lo que me cuenta, le interesará.
La mujer y el hombre entraron en la sala de trastos más profunda de la tienda, y desde allí el trío no podía vigilarlos. Tras discutir, temerariamente Sora y los demás se colocaron en la puerta de la trastienda (lugar donde estaban ahora la mujer y el vendedor), y sin darse a descubrir, siguieron observándoles.
-Darcia, en un retrato muy presente -dijo el hombre antes de escupir a un jarrón -. Dicen que su familia estaba maldita desde hacía dos generaciones.
-¿Qué maldición? -preguntó la mujer metiendo cizaña -. ¿La del Paraíso?
-¡El Paraíso! -dejaron escapar emocionados los miembros del trío, y escondiéndose más concienzudamente por miedo a que fuesen descubiertos.
-Tranquila mujer, ¿conoce usted la maldición?
-La conozco, pero no tengo muy claro el origen -dijo la científica llevándose la mano a la nuca.
-Entonces escuche con atención… -dijo el hombre antes de mirar con descaro los pechos de la doctora.
-¿Qué hace? -preguntó molesta la mujer.
-Escuche con atención Cher -dijo el hombre que solo quería ver el nombre de esa chica que ponía en la tarjeta que llevaba colgando de la bata, cerca de sus pechos, esa chica que se llamaba Cher -, los Darcia trataron de abrir la puerta al Paraíso, pero solo una especie de elegido, ¡o los lobos!, pueden hacer esa maniobra, y quien lo intente sin poder…
-¿Quién lo intente qué? -preguntó Cher nerviosa.
-Será destruido por la luz del Paraíso antes de poder entrar. Eso fue lo que descubrió el miembro de la primera generación de estos nobles, aunque a pesar de eso lo intentó, y le ocurrió lo peor.
-Déjese de intriga y no se pare -ordenó Cher.
-¡Está bien! -dijo el hombre mientras volvía a escupir en el interior de un jarrón -. Siguió con vida, y condenó a su familia, a tener siempre una proporción de oscuridad en su corazón, oscuridad que los llena de un dolor… extraño.
-Ha sido muy amable.
-Cher, ¿no pensará atravesar el bosque para ver la tumba de los Darcia?
-Es justo lo que pensaba -dijo extrañada Cher.
-Nadie ha vuelto jamás de allí…
Donald estornudó, posiblemente algo de polvo fuese el causante, pero aunque fue un leve resoplido, hizo caer una alforja, y tras esta otra, y luego un muñeco de arcilla. El trío huyó despavorido. Cher y el hombre los vieron ligeramente, y para la primera fue suficiente para reconocerlos y recordarlos.

Tsume andaba por los callejones, enrabiado, y sintiéndose tonto por haberse precipitado con los chicos, pero era verdad, esa misión era muy dura para un humano y sus compañeros no lobos, no podrían lograrlo jamás, y él ya les había cogido cariño…
-¡Tsume! -gritaron Sora, Donald y Goofy mientras corrían cerca suya.
-Eh… -dijo Tsume algo avergonzado -. Siento haberme comportado así…
-¡¡¡No hay tiempo!!! -gritó Donald saltando y evitando un disparo -. Tenemos a varias tropas detrás nuestra.
-Se dice “de nosotros”, no “nuestra” -corrigió Goofy observador.
-¡¡¡Y eso que importa!!! -gritaron Sora y Donald a la vez.
-¡¿Qué pasa?! -gritó Tsume viendo que el trío si que corría por su vida -. ¡Pero seréis bobos!
Tsume se unió a la carrera, y los ayudó a impulsarse arriba de un edificio. Desde allí, lograron tras unos pocos saltos más, perder a los soldados, y estos acabaron por rendirse y volver a su actividad normal como patrullas.
-¿No sabéis sobrevivir verdad? -preguntó Tsume respirando a un ritmo rápido.
-¡A veces nos podríamos facilitar un poco las cosas si no fuésemos tan ceporros! -dijo Sora riéndose de si mismo.
-Chicos, en cuanto antes… -dijo Tsume siguiendo con la conversación que quería mantener antes de haber empezado a correr -. Quiero deciros que lo siento.
-¿Por qué lo ibas a sentir? -preguntó Sora -. No seas tonto, eres capaz de hacerme llorar.
-¡Qué! No seas infantil.
Sora se rió, junto a los otros, pero eso no calmó a Tsume.
-Hablo en serio payasos, siento haberos mandado a tomar viento, pero es que… tengo mis motivos.
-Pues por lo que veo no son tan importantes -dijo Sora sonriendo.
-¿A qué te refieres? -preguntó Tsume con un gesto con el que un poco más y se caía de la terraza -. No hablo de tonterías, es serio.
-Pero estamos juntos de nuevo, ¿no?
-¿Y eso qué indica Sora?
-El destino -dijo Sora mirando al cielo y sorprendiendo a Tsume.
-¿Crees que hemos tenido miedo en algún momento de separarnos? -preguntó Goofy entrando en la conversación -. Cuando uno acepta con todo su ser, que el destino siempre es benevolente con él, nunca teme a que le pase algo malo, como puede ser perder a un amigo.
Tsume rió. El grupo se rascó la nuca extrañados.
-Vosotros no habéis pasado por penas por las que yo he pasado, ¡el destino te hace especial! -dijo Tsume para seguir hablando luego más -. En eso tenéis razón, y es imposible cambiarlo, ¿pero que los amigos nunca los pierdes?
Tsume se sentó en la terraza y se apoyó en una pared rota de ese tejado. Suspiró dos veces, y una lágrima se apreció saliendo de su ojo.
-Vosotros, por lo que veo no habéis tenido que soportar el dolor de perder a un amigo… Yo, ¡yo quería que os marchaseis porque ya no soportaría pasar por eso de nuevo!
-¿El qué? -preguntó Donald curioso.
-Mi manada, es algo que jamás he contado… la mitad de los que fueron mi familia perecieron, ¡y yo no hice nada! El destino no hizo nada por mí…
-¿Te hiciste esa herida en ese enfrentamiento? -preguntó el observador de Goofy a Tsume por la cicatriz de su pecho.
-Me la hizo mi propio líder -dijo Tsume sonriendo y lagrimoteando al mismo tiempo -, es una marca de mi cobardía, y me recuerda que jamás podré volver a… ¡Toboe!
Tsume descubrió a Toboe escondido cerca, este salió y se disculpó por haberles espiado un rato. Con la vergüenza Toboe se fue volando, y Sora fue corriendo tras él para que no se perdiese.
-Siento todo lo que te ha pasado -dijo Donald triste y llorando a Tsume.
-Es igual -contestó Tsume -. Goofy, Donald; ¡volvamos! En breve deberíamos volver al bosque.
-¿Y Sora? -preguntó Goofy a Donald.
-Déjalo un rato con Toboe, ya volverá, ¡tranquilo! -contestó Donald honesto y ya tranquilo mientras se acercaba a Tsume.
-¿Sabéis chicos…? -preguntó Tsume mientras caminaba -. Casi me alegro de haberlo contado, e incluso de que Toboe lo escuchase, porque si se lo hubiera contado a alguien, hubiese sido a él, además, pero, ya hemos hablado demasiado, ¡vámonos!

-Cotilla… -regañó Sora a Toboe por su espionaje.
-Pobre Tsume, ¡es tan duro! -dijo Toboe preocupándose por su amigo -. Siempre va de duro, y lo parece… pero es el que más compañía necesita.
-No te falta razón… ¿Qué es eso que has comprado? -preguntó Sora mientras agarraba una especie de abrigo.
-¡Cuidado, es para Cheza! -dijo Toboe recuperándolo -. ¿Te gusta?
-¡Estoy seguro de que le gustarán más mis botas! -dijo Hige apareciendo frente a los chicos.
-Pues yo no le he comprado nada… -dijo Sora sintiéndose mal -¡Bueno lobitos! Deberíamos volver. Ya le compraré algo… cuando tenga dinero.
-¡No hace tanta falta Sora! -dijo Hige riendo -. Puedo ayudarte con eso…
-¿Robar? -dijo Sora frunciendo el ceño en acto de que él era, sobre todo, cumplidor de la ley -. No.
-Chicos… -dijo Toboe asustado -. ¿Habéis visto a esa anciana?
-No asusta tanto -dijeron Hige y Sora casi textualmente y riéndose de ella, siendo un poco cabroncetes.
-¡No! No es por eso, Hige, Sora… me lleva siguiendo un buen rato…
-Déjate de flipaduras -dijo Hige arreándole una colleja.
De repente, la vieja no estaba en la esquina donde estaba apoyada, apareció en la calle de enfrente. Era imposible moverse tan rápido y sigilosamente sin haber pasado por delante del grupo. Las calles eran estrechas, y no había casi nadie en ellas, ¿cómo lo había hecho?
-Quizás tengas razón.. -dijo Sora asustado.
-Quizás no. La tienes -dijo Hige preocupado -. Echemos a correr.
El grupo se puso las pilas, Hige, Sora y Toboe echaron a correr, pero nada. La anciana no dejaba de aparecer ante ellos, con el más mínimo sigilo y sin ningún movimiento. Al final, muy asustados, no dejaron de correr hasta que salieron de las callejuelas y se dispusieron a ir al bosque.

-¡Por fin! -dijo Kiba apoyado junto a Cheza en el gran árbol donde habían quedado -. Y me alegro de que volváis juntos.
-Si, Tsume solo…
-Les he salvado el pellejo -dijo Tsume agarrando el pico a Donald e impidiendo que contase su historia. No quería hablar más de ello, a nadie, y si era posible nunca; o quizás lo quería… pero no se avalentonaba ni quería parecer un quejica de la vida ante Kiba.
-¿Y los otros? -preguntó Goofy en general, justo antes de que se viese la figura de Hige, Sora y Toboe corriendo con mucha prisa.
-¡Vaya! -dijo Tsume viéndolos -. Se me había olvidado que sabíais correr.
-No bromees -dijo Hige respirando repetitivamente -. Nos sigue una vieja carrasposa.
-¿Qué es eso que traéis? -preguntó Kiba a Hige y a Toboe.
-¡Cosas para Cheza! -gritó Toboe -. Pruébate este maravilloso abrigo.
Cheza cogió el abrigo sin mucha ilusión, y aunque se lo probó, no pareció gustarle.
-Vaya… -dijo Toboe desmotivado.
-Bueno… -dijo Hige que había estado esperando su turno -. ¡Seguro que las botas te gustan más!
Cheza vio las botas extrañadas, se las puso muy rápido, y con ellas puestas comenzó a danzar muy divertida sobre si misma. A Hige le alegró mucho que apreciase las botas, y mostró su felicidad con una sonrisa mientras se frotaba el labio superior y la nariz con el dedo.
-¿Habéis terminado? - dijo la anciana que había seguido a Sora, Hige y Toboe; haciendo acto de presencia.
-Dios mío… ¡es ella! -dijeron temerosos los tres a quien esta había perseguido.
-¿La anciana carrasposa? -preguntó Tsume sin mostrarle importancia al asunto.
-¡No soy tan carrasposa!
-¿Quién eres? -preguntó Kiba tomando posición defensiva.
-Eres una chica flor tú también, ¿verdad? -preguntó a Cheza la anciana retirándose unas gafas de sol que llevaba puestas y mostrando unos ojos rojos como los de Cheza.
-Si, así es -contestó Cheza temerosa.
La anciana sin mediar palabra, invocó un escudo que cercó el lugar. La tierra se levantó sobre ella, y unas grandes raíces de plantas formaron a un monstruo, no sincorazón, pero aún así, radiante de oscuridad. El monstruo guardó de todo peligro a la vieja mujer flor, y lanzó varios trozos de tierra sobre el grupo.
Tanto Hige, como Sora, Kiba y Tsume tuvieron que hacer un movimiento evasorio para evitar los bloques de tierra. Donald lanzaba rayos, que no hacían daño ni prendían fuego al árbol. Toboe, cogió a Cheza y la escondió en un sitio seguro, pero esta vez él decidió combatir también. Toboe y Goofy fueron corriendo hacia el árbol, pero solo logaron que una raíz que formaba un brazo los golpease con dureza y alejase varios metros. Tsume y Sora probaron suerte, y lograron esquivar dos ramalazos (nunca mejor dicho), pero el tercero los golpeó de lleno. Hige se había acercado al árbol enemigo, pero este produjo una ráfaga de viento, y expulsó a este, haciéndolo caer con torpeza sobre los despistados Toboe y Goofy, perdiendo el sentido los tres.
El monstruo lanzó una piedra hacia Cheza, sabiendo que Kiba se interpondría, y se llevaría de lleno el golpe, cayendo derrotado él también.
-Maldito… maldita -dijo Kiba refiriéndose al árbol y a la vieja flor, antes de caer desplomado al suelo.
Donald, distraído, recibió una ráfaga de aire que lo peinó, y, aún invocando el hechizo cura a su propio favor, cayó inconciente. Solo quedaban Tsume y Sora.
-¿Ahora te alegras de tenernos cerca o no? -preguntó Sora sin distraerse.
-Menuda panda de inútiles -dijo Tsume refiriéndose a sus compañeros -. ¿Qué tal si nos concentramos?
-¡Dame la mano! -dijo Sora ofreciendo la suya.
-¿Para qué?
-¡Tú dámela! -gritó Sora mientras una piedra enorme se dirigía hacia ellos.
Tsume le dio la mano. La piedra se hizo pedazos al llegar a ellos.
-¡Ya me estás hartando! -gritó fuerte y emocionado Tsume.
-¿Qué tal si ponemos punto y final a este asunto? -dijo Sora levitando junto a la forma lupina de Tsume.
Habían realizado con éxito un límite.
Mientras los aliados se despertaban, Sora y Tsume les ofrecían un digno espectáculo. Sora, sujetando al revés la llave espada, y Tsume, dando saltos altísimos, cortaban y partían leña de ese árbol. El gigante vegetal enemigo intentaba, en vano, golpear con sus ramas, raíces, o con las piedras que hacía volar a nuestros dos héroes.
-¡Toma un pequeño préstamo! -dijo Sora en el aire y cediendo su llave un momento a Tsume.
-¡Hazle tanto bien a nuestros “amigos” como yo voy a hacerles con tu juguete ahora! -dijo Tsume antes de agarrar la espada con los dientes.
Con eso, tanto Sora como Tsume fueron directamente dirigidos a la boca del árbol, donde se guarecía la vieja. El árbol ventiló una inmensa cantidad de aire, pero no frenó para nada a los participantes de ese poderoso límite, y no pudo evitar el inmenso corte en forma de “X” que estos le produjeron. Con tanta potencia, se acabó el hechizo, y el árbol regresó a la oscuridad. La anciana, cansada, no se levantó contra los del grupo.
-¡No puedes ir con ellos al Paraíso! -grito con todas sus fuerzas, aún estando fatigada y medio muerta, la mayor mujer flor -. ¡Sería el fin del mundo!
Kiba se mostró algo preocupado. Su destino, como muy bien sabía, era el Paraíso, pero si que era verdad que todas las leyendas apuntaban a este como el causante de un principio y de un fin.
-Haz siempre lo que tu corazón te dicte -dijo al final Kiba refiriéndose a Cheza.
-¡Yo quiero ir con vosotros! -dijo Cheza, sorprendida y afectada de corazón por las palabras de Kiba.
-No, ¡No! -gritó la anciana -. Si tú te vas, yo moriré, pero, es más, ¡si vas al Paraíso el mundo morirá!
-Está decidido -dijeron Kiba y Cheza al unísono y marchándose junto a los demás.
-Está bien… entonces, solo os puedo desear lo mejor -dijo honestamente y de corazón la vieja flor mientras se marchitaba por su esfuerzo y perecía.
-Que pena… -dijo Sora viendo como la anciana dejaba el mundo de los vivos.
-¡Tú! -dijo una voz femenina. Era Cher, la doctora.
Sora llevaba un rato caminando y la doctora había aparecido sin previo aviso.
-¿Tú?, chicos, ¡chicos! -dijo Sora, que se había quedado solo.
-¿Dónde está la chica flor? ¡¿Dónde está Cheza?! -preguntó la mujer nerviosa, pues sabía que estaba cerca. Su aparato pitaba con fuerza, probablemente indicaba donde estaba Cheza.
Los demás aparecieron emboscando y rodeando a la doctora. Kiba tiró el aparato al suelo, rompiéndolo. A Hige le sonaba esa mujer, y entonces Sora y los demás explicaron que la habían espiado, y que era una aliada más del ejército del noble.
-¡No me tachéis de aliada! -dijo la doctora -. Yo solo he venido a buscar a Cheza.
-Tú y un ejército -contestó con dureza Hige.
-Yo no soy de ese ejército, pero soy… es demasiado largo de explicar -se excusó la mujer -. ¿Y decidme vosotros sois… lobos?
-No todos -contestó honestamente Kiba.
-Yo no estoy dispuesta a emplear la violencia para llevarme a Cheza, es más… -la mujer bajó la cabeza y se repeinó antes de seguir -, veo a Cheza más feliz estando a vuestro lado.
Se hizo un silencio, nadie quería hablar. La expresividad y los sentimientos de los lobos, de Cheza, Sora, Donald y Goofy se apaciguaron. Al final Cher se sentó en el suelo y volvió la vista al grupo de nuevo.
-Cuidad de ella, ¿vale? -dijo Cher con una sonrisa.
-No lo dudes -dijo Sora contento
-¿Por qué la queréis, tú y los del ejército del noble? -preguntó un poco más afable que antes Hige -. ¿Para qué?
-Eso ya da igual -dijo Kiba anteponiéndose al grupo e indicando que era hora de irse.
El grupo, sin despedirse, se marchó. Sora fue el único que dijo un “ánimo” a Cher antes de que se marchasen. Cher se quedó allí, sola y sentada esperando a que pudiese ordenar sus pensamientos.
-Me siento más estúpidamente generosa que cuando di todo ese montón de dinero al pobre hombre vagabundo que estaba al lado de la casa el primer día… el día en que Hugg y yo nos casamos y nos fuimos a vivir allí -dijo Cher evocando su pasado -. ¡Ah! ¡Qué bien me hace sentirme así de estúpida!
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Re: fan fic mezcla de personajes (Wolf´s Rain y Kingdom Hearts)

Mensaje por thewolfoflife el Jue Abr 07, 2011 6:07 pm

wow lei todo uff y en un rato q do bn larga xD no pero si q do bn deberian aser un juego asi si fuese asi escogeria usar a blue si la pusiesen n.n
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Re: fan fic mezcla de personajes (Wolf´s Rain y Kingdom Hearts)

Mensaje por Juanxo444 el Jue Mayo 12, 2011 12:50 pm

jajaja, ilusionaría este entremezclado xD Realmente, concuerdan muy bien, tanto lo del fin del mundo como lo de los sincorazones... quizá la retome, la historia =)
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Re: fan fic mezcla de personajes (Wolf´s Rain y Kingdom Hearts)

Mensaje por thewolfoflife el Sáb Mayo 14, 2011 6:58 pm

estaria genial
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Re: fan fic mezcla de personajes (Wolf´s Rain y Kingdom Hearts)

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